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Un día en Comillas (Cantabria)

Hoy vamos a dedicar unas cuantas líneas a un lugar que me encanto, Comillas en Cantabria.


La verdad es que mi viaje a Cantabria, de apenas 12 días, no me dio de sí, ni la mitad de lo que hubiera necesitado, ya os iré contando otras de nuestras paradas, pero hoy me he detenido aquí porque, de todo lo que recorrí, es lo que más me sorprendió. Sus tres inmensos monumentos, hacen importante a una ciudad de indianos (gentes que se iban a las américas y volvían adinerados), de estudiosos y de artistas.



La pequeña villa empezó a tomar relevancia cuando el comillano más conocido, Antonio López, regreso de hacer las américas (mas exactamente de Cuba, donde estaba establecido), donde se codeo con diferentes personajes importantes, hizo dinero y conoció a Andres Pru, su casero y futuro suegro. Ya que fue, precisamente, para casarse con la hija de este que se embarco de regreso a la península. El matrimonio con Luisa Bru le procuro una buena dote, la que invirtió en numerosos negocios, sobre todo en Cuba y en Filipinas.


Poco después de su matrimonio regreso a Santiago de Cuba, donde vivió hasta 1855, con 38 años de edad y 3 hijos nacidos en la isla. Puso en marcha numerosos negocios que le consiguieron los beneficios suficientes como para regresar a España. Llegando a ser distinguido, por el rey Alfonso XII como primer Marques de Comillas por su ayuda en la Guerra de Cuba.

Inicialmente se instalo en Barcelona, donde nació el cuarto de sus hijos, Claudio Lopez, que seria su sucesor en el marquesado.


¿Por qué os cuento todo esto? …. Pues porque es lo mínimo para entender porque todo o casi todo lo que tiene Comillas tiene que ver con el , Con Antonio Lopez y Lopez.

Aunque durante largo tiempo vivió en la Ciudad Condal, la inversión en Comillas no ceso, y parte de está fue la construcción, de la que sería su residencia veraniega y, supuestamente la de los reyes, el Palacio de Sobrellano, de exterior neogotico-modernista y visita fundamental.



El exterior y los jardines son gratuitos, pero para entrar se tiene que pagar entrada. La visita interior es guiada (a mi me gusto mucho) y se puede comprar junto con el Panteón de los Marqueses que es la edificación contigua. Lo curioso del Panteón es que se construyo antes que el Palacio, ya que el proyecto se inicio después del fallecimiento de uno de los hijos mayores del marques, que falleció muy joven. Así que el Panteón se termino en 1881 (se dice que los mismos reyes Alfonso XII y Maria Cristina acudieron a la inauguración) y en el 1888, ya sin Antonio Lopez, se finalizaron las obras del Palacio.


Podéis encontrar todo lo referente a horarios y tarifas en https://centros.culturadecantabria.com/palacio-de-sobrellano/


Durante su estancia en Barcelona, el Marques de Comillas se relaciono con lo mas alto de la burguesía del momento. Llegando a casar a una de sus hijas con Eusebi Guell (Primer Conde de Guell). Y así fue como el abogado del Marques, Máximo Díaz de Quijano, que a su vez estaba emparentado con este, ya que su hermana era cuñada de Antonio Lopez) mando construir, un palacete en Comillas, a un joven Gaüdi, uno de los 3 únicos edificios fuera de Cataluña del artista.



El Capricho de Gaudi fue diseñado por el, aunque realmente nunca piso Comillas. No obstante, es una maravilla de edificación. Su fachada, construida con cientos de piedras con forma de girasol la hace un ejemplo más de la genialidad de lo diferente. Toda la casa esta construida para usar al máximo la luz solar, tanto para la claridad como para nivelar la temperatura. La visita es increíblemente entretenida, para adultos y para niños. Cuesta lo mismo por libre como el tour guiado, con lo que os recomiendo 100x100 esperar a un guía que os cuente todas las peculiaridades, que sino, es imposible conocer.


Como en el caso anterior, Máximo Diaz de Quijano murió pocos días antes de que se terminasen las obras, así que nunca estreno su “Capricho de Gaudi”… la verdad que muy buena suerte no tenían en este campo…

Informacion de horarios y tarifas etc etc en https://www.elcaprichodegaudi.com/


Como tercera parada, de nuestro recorrido, y también patrocinado por Antonio Lopez, esta la Universidad Pontificia de Comillas. Se empezó a construir en 1883, pero fue el segundo Marques de Comillas el que pudo realmente verla crecer. Dominando la villa desde lo alto de una colina y pensada originalmente como seminario, el edificio principal, primeramente trabajado por D. Miguel Alcolado y posteriormente del genial Joan Martorell y Monells, en estilo neogotico-mudejar, tiene una fachada imponente. Aunque se puede visitar la parte exterior y los jardines, de nuevo, os recomiendo contratar el tour interior. El corazón del edificio es una amalgama preciosa de artesonados de madera, vidrieras, acertijos escondidos y detalles maravillosos, difíciles de discernir si no hay nadie que te los explique.



Como continuación de nuestro paseo os remiendo visitar el centro de la ciudad. Ten en cuenta que Comillas era algo así como el “centro de veraneo de lo mas alto de la burguesía” en parte de nuestra historia y como tal se pueden vislumbrar, casonas antiguas con mucho encanto y algunas tipo palacete. Sus calles adoquinadas nos invitan a pasear, como no, a pararnos en sus restaurantes o bares a almorzar. Como curiosidad, cuenta con su propio Parque Guell y Martos, ya os comente al principio que una de las hijas del Primer Marques se caso con el Primer Conde de Güell. Diseñado por Lluís Doménech i Montaner, es conocido en Comillas como el parque de la estatua, ya que en el mismo esta la estatua conmemorativa al Primer Marques de Comillas. El parque, con aire modernista catalán se empezó a acondicionar en 1890 y conviven zonas verdes, zonas infantiles y unas maravillosas vistas de la playa y del imponente cementerio (también visitable).


Por supuesto, nos lo dejábamos para el final, pero hay que hablar de la playa de Comillas. Muy cerca del casco histórico, es una de las playas que disponen de la bandera azul de la Comunidad Europea. Su fina arena dorada y su agradable paseo marítimo hacen de ella, seguramente, una de las mejores playas de Cantabria.



Como nota adicional os comento: yo fui con niños e hice las visitas guiadas de “El Capricho de Gaudi” , el Palacio + Panteón y la Universidad. Me gustaría recalcar lo maravilloso que me parece que los guías consigan, no solo que nos interese a los adultos, sino también a los niños. Fantásticas las tres, especialmente (y eso que éramos tantos que creo que no cabía un alfiler) la del “Capricho de Gaudi”, en la que el guía les dio un personaje de la historia a cada niño y, como si de un teatrillo se tratase nos contó la historia a través de ellos. No puedo asegurar que esto se haga así todos los días, pero si que puedo decir 100x100 que eran guías profesionales

que sabían hacer que cuando salíamos no nos sintiésemos indiferentes con lo que habíamos visto.



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